Carlos Benítez, inicio
Descubre las novedades

CLAUDE.md: el archivo que ordena cómo trabaja tu IA

Si trabajas con Claude —o con cualquier IA seria— te habrá pasado: cada conversación empieza de cero. Le explicas quién eres, cómo escribes, qué quieres conseguir, qué no quieres ver jamás en un texto. Y a la sesión siguiente, otra vez lo mismo.

Durante meses trabajé así. Hasta que descubrí que el archivo CLAUDE.md no era un simple bloc de instrucciones, sino algo mucho más útil: un enrutador.

El error de tratarlo como un cajón de instrucciones

Al principio usaba CLAUDE.md como casi todo el mundo: una lista creciente de reglas. «Escribe así», «no digas esto», «recuerda aquello». Cuantas más líneas añadía, peor funcionaba: la IA recibía un muro de contexto en cada tarea, la mayoría irrelevante para lo que tenía entre manos, y las respuestas se volvían genéricas.

Es el mismo problema de un empleado nuevo al que en su primer día le entregan un manual de 200 páginas con TODO lo de la empresa. No trabaja mejor: trabaja abrumado.

El giro: de manual a tabla de enrutamiento

El cambio llegó cuando dejé de meter instrucciones y empecé a meter rutas. Ahora mi CLAUDE.md dice algo muy distinto: si la tarea es de redacción, carga mis reglas de voz; si es de análisis, carga los criterios de negocio; si es SEO, carga aquellas directrices.

La IA ya no recibe todo mi contexto cada vez. Recibe el mapa de dónde está cada cosa, y carga solo lo que la tarea necesita. Antes de escribir una sola línea, sabe qué reglas aplican a ese trabajo concreto.

El resultado fue inmediato: menos correcciones, menos «esto no suena a mí», menos repetir contexto que ya le había dado cincuenta veces.

Cómo montarlo en tu flujo de trabajo

No hace falta ser programador para aplicar la idea. Hace falta orden, que es justo lo que cuesta:

1. Haz inventario de tus tareas repetidas

Mira tu semana y anota qué le pides a la IA una y otra vez: redactar, resumir, responder, analizar, planificar. Cada tipo de tarea es una ruta futura.

2. Crea un documento por tipo de tarea

Para redacción: tu voz, tus palabras vetadas, ejemplos buenos y malos. Para análisis: tus criterios, tus formatos de salida. Para atención a clientes: tono, límites, respuestas tipo. Cada documento es corto y específico, no un testamento.

3. Deja en el CLAUDE.md principal solo el mapa

El CLAUDE.md principal queda limpio: quién eres en dos líneas y la tabla de «para tal tarea, usa tal documento». Todo el peso vive en los documentos especializados.

4. Revísalo cuando algo salga mal

Cada vez que la IA falle de forma repetida, no corrijas en la conversación: corrige en el documento. Así el sistema aprende y la misma corrección no la haces dos veces.

Por qué esto importa más de lo que parece

La diferencia entre una empresa que «usa IA» y una que trabaja con IA está exactamente aquí. La primera improvisa el contexto en cada sesión y obtiene resultados aleatorios. La segunda tiene su criterio empaquetado y obtiene consistencia: mismo estándar de redacción hoy que el mes que viene, lo ejecute quien lo ejecute.

Es la misma lógica de cualquier proceso de negocio bien montado —y de hecho conecta directamente con lo que contamos al hablar de sistemas de trabajo con IA en consultoría: el valor no está en la herramienta, está en lo que has decidido antes de encenderla.

Si usas IA a diario, hazte la pregunta con honestidad: ¿cuántas veces le has explicado lo mismo esta semana? Cada repetición es una línea que debería estar en tu sistema, no en tu memoria.

Deja un comentario